el greco

Visita Guiada

Follow Me Toledo ha diseñado esta Ruta para mostrar al viajero los auténticos tesoros de esta ciudad.

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EL GRECO Y TOLEDO

ENCUENTRO: PLAZA DE ZOCODOVER

Duración de la Ruta: 1:30 h

Precio de la Ruta incluye entrada a Monumentos

Sólo accesible para Rutas Privadas y Grupos.

La obra de cualquier artista es inseparable del entorno en el que se crea. La pintura del Greco se puede contemplar en muchos museos pero es necesario visitar Toledo para comprenderla y valorarla como se merece. Sólo en sus retablos y proyectos decorativos encontramos las claves de unas creaciones que superan el marco de la pintura y muestran la verdadera genialidad de su autor.

Una ruta que recorre mágicos rincones y callejones, con anécdotas relacionadas con las obras del pintor, necesitas conocer sus secretos para conocer al maestro.

 

La historia del pintor, sus leyendas y su familia relacionan a Toledo con el protagonista de la ruta.

Una ruta para conocer El Greco y su pintura en todas sus dimensiones,  dos horas para visitar  dos “Espacios Greco”, completada con la visita a la catedral y la visita a su obra cumple “Entierro del Señor de Orgaz” en la Iglesia de Santo Tomé.

El Greco llega a Toledo en 1577. Tras no acomodarse como pintor en la Corte de Felipe II, se estableció para siempre en Toledo en 1583, y en 1589 formalizó su vinculación definitiva inscribiéndose en el censo de vecinos. El hombre y el artista encuentran una ciudad decadente, que ha dejado de ser capital del Imperio, pero que conserva un ambiente de elevado cariz intelectual, refinado y culto, donde abundan gentes de sangre conversa, entre las que forjará sus amistades.

Desde el 8 de agosto de 1577, fecha de la firma del contrato de los retablos de Santo Domingo el Antiguo.

Toledo puede figurar en sus pinturas como una realidad susceptible de ser modificada en su ordenación, a medio camino entre lo real y lo onírico («Vista de Toledo»), o donde se cruzan los planos físico y metafísico, la ciencia y la creencia («Vista y plano de Toledo»), o donde la ciudad pasa a ser escenario de pasajes bíblicos («San José con el Niño Jesús», «La Inmaculada Concepción», «Cristo crucificado»), hagiográficos («San Bernardino») y mitológicos («Laocoonte»). 

En esta ruta que planteamos por la ciudad, tratamos de comprender a El Greco como un hombre de su tiempo y no del nuestro. La ciudad no es invisible ni en su vida, ni en su obra.

Iniciamos el itinerario en el Barrio de la Judería. Aquí estuvieron las casas del Marqués de Villena en las que vivió de alquiler durante la mayor parte del tiempo. Sobre ese solar hoy se encuentra el Parque del Tránsito, dedicado a Doménikos Theotokópoulos, y en él, el monumento que lo recuerda.

 

En un extremo del Paseo se encuentra el  Museo El Greco.

Pasearemos por los callejones de Toledo  hasta el Convento de Santo Domingo el Antiguo. Sus tres retablos fueron su primer encargo en la ciudad. En el convento se conservan tres obras originales: «San Juan Evangelista», «San Juan Bautista» y «Resurrección de Cristo». Aquí recibió sepultura en una cripta, donde se mantuvieron sus restos hasta que posiblemente fueran trasladados por su hijo a la iglesia de San Torcuato.

Seguiremos hasta  la antigua iglesia de San Vicente, hoy sede del Círculo de Arte, en la que podremos admirar el lugar en el que El Greco se encerró para pintar las obras que decoraban la capilla que encargó Isabel de Oballe, algunas de ellas depositadas en el Museo de Santa Cruz.

En nuestro paseo por las calles más románticas nos encontraremos con  la capilla de San José. conserva dos lienzos originales del pintor: «San José con el Niño» y «Coronación de la Virgen». 

Saldremos de la ciudad amurallada por la Puerta de Bisagra hasta el Hospital de Tavera, en cuya iglesia se conserva el retablo dedicado al «Bautismo» de Cristo. En el museo se exponen «La Sagrada Familia con Santa Ana», «Retrato del Cardenal Tavera», «San Francisco en oración», una versión de las «Lágrimas de San Pedro» y la escultura «Cristo resucitado». El lugar es interesante porque desde su parte alta se fija la perspectiva para pintar el emblemático Vista y plano de Toledo.

Seguiremos nuestro paseo  hasta el Parque del Crucero. Pocos visitantes se acercarán a este enclave con una estampa del más enigmático, hermoso y moderno paisaje del pintor, Toledo en la tormenta o Vista de Toledo. Este es el lugar desde el que el ojo de El Greco ve la ciudad, y desde él la pinta, la imagina y la interpreta.

Volveremos al refugio de la muralla;  en el corazón de la ciudad, continuamos hasta la Catedral de Toledo, en cuya sacristía se muestra la primera gran obra de El Greco en Toledo, «El Expolio» de Cristo, única que le encargó el cabildo, y que tras su paso por el Museo del Prado para su restauración, volverá a exhibirse desde la próxima semana. En el mismo lugar se exponen «San Francisco», «Santo Domingo de Guzmán», «Las Lágrimas de San Pedro», «Cristo en la Cruz» y «San José con el Niño», así como una de las escasas obras de El Greco escultor: «La imposición de la casulla a San Ildefonso».

La ruta concluye en la Iglesia de Santo Tomé, con la visión de la más universal de las obras del pintor: «El entierro del señor de Orgaz». Acabemos el paseo con una visita emocional al lugar en el que estuvo la Iglesia de San Torcuato, demolida en la segunda mitad del siglo XIX (solo queda la portada), en cuyo solar, en lugar no conocido, deben reposar para la eternidad los restos de un artista eterno: El Greco.

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